Estos días han sido de mucho trabajo, estrés y demás de esas cosas que la responsabilidad trae a tu vida. Y claro, en esos momentos es imposible recordar aquellos bellos momentos de inocencia y tranquilidad que te la infancia.
Recordaba cuando tenía 4 años y estaba de visita en casa de mi abuela, y ahí estaba mi tío, que en ese entonces era el novio de mi tía. Y recuerdo que le dije - tu eres mi tío?-, a lo que él respondió -si, yo seré tu tío- y mi respuesta fue -¿sabías que mi papá tiene unas filminas?
Realmente era feliz sabiendo que mi papá tenía unas filminas, era feliz porque sabía que podía ponerme a jugar con las filminas y que aunque seguramente me regañarían por el desorden, al final mis padres terminarían arropándome y dándome un beso de buenas noches.
Pero esas épocas terminaron, y todo el estrés que me llevó a recordar esos años felices es el precio por convertirte en un adulto, tal como lo deseabas cuando eras un adolescente con ganas de ser independiente y tomar el control de tu vida. Definitivamente el tiempo pasa y las perspectivas cambian.
1 commentaire:
Cierto. Ahora quiero ser niña otra vez y me arropen y preocuparme únicamente por ser infinitamente feliz con mi laboratorio de Mi Alegría. jajajaja :P
Un abrazo Thelma, sigue escribiendo, que yo te leo.
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