Esta semana he pensado y analizado situaciones que me parecen interesantes, como el hecho de no soportar a una persona, pero saber que si le dices que no la soportas la dañarás más que soportándola hipocritamente. O cómo el tener la paciencia de esperar y esperar por alguien a quien supones que sabes lo que va a decir, pero no se anima a decirlo.
¿Por qué los seres humanos debemos complicar las cosas siempre? Si está eso en nuestra naturaleza, o es resultado de la "civilización" que decimos tener, eso no lo sé, pero no creo que la naturaleza se complique tanto.... al menos no tanto como nosotros.
Porque no ser simples, decir lo que pensamos, lo que nos gusta y lo que nos molesta. Como cuando eras niño y le aplicabas "la ley del hielo" a las niñas que te habían hecho algo malo para dejarles bien clarito que, o jugaban en buen plan contigo, o las privarías de tu amistad.
Pero en fin, comienza otra semana de rutina, estrés, fingir y hacer todas esas cosas que se supone que nos encanta hacer y que jamás disfrutamos haciendo. En fin, eso es parte del volverse mayor.